La dolomita molida es una enmienda mineral natural de amplio uso en jardinería y agricultura. Desacidifica eficazmente el suelo, lo enriquece con magnesio y micronutrientes, y mejora su estructura, creando condiciones favorables para un crecimiento sano de las plantas. El uso regular de dolomita aumenta la resistencia de los cultivos al frío invernal, favorece el desarrollo del sistema radicular y mejora la calidad de la cosecha. Es una excelente elección para quienes desean cuidar la fertilidad del suelo y mantener el equilibrio biológico natural en el jardín.
La dolomita molida es una enmienda de fondo típica, destinada a suelos pobres en magnesio. El magnesio contenido en ella facilita a las plantas la absorción de fósforo y favorece numerosos procesos metabólicos, lo que se traduce en un mejor crecimiento y una coloración más intensa de las hojas. Gracias a su alto grado de trituración, el producto pasa rápidamente a la solución del suelo y se vuelve fácilmente asimilable por las plantas. El uso regular de dolomita mejora las propiedades físico-químicas del suelo, reduce su acidez y aumenta la resistencia de las plantas al estrés ambiental.
Corrector calcáreo - caliza dolomítica triturada con un índice de neutralización mínimo de 54. Contiene un 29 % de calcio total (CaO) y un 19 % de magnesio total (MgO). Su composición garantiza el aporte simultáneo de dos elementos importantes: el calcio, que regula la reacción del suelo y favorece el desarrollo de las raíces, y el magnesio, que es un componente clave del proceso de fotosíntesis.
El producto está destinado a su uso en todo tipo de suelos, especialmente ligeros y ácidos. Se aplica antes de la siembra o en cobertera, tanto en cultivos hortícolas y frutales como en céspedes o parterres ornamentales. La dolomita se aplica mejor después de la cosecha o a comienzos de la primavera, antes de sembrar y plantar. También puede utilizarse en otoño, lo que ayuda a preparar el suelo para la siguiente temporada. Gracias a su elevado contenido en magnesio y calcio, mejora la estructura del suelo y favorece el desarrollo de plantas perennes.
La dolomita molida se utiliza en una cantidad de 0,8 a 2,1 kg por 10 m², según el tipo de suelo, su reacción y su contenido de magnesio. En suelos fuertemente ácidos debe aplicarse la dosis más alta, mientras que en suelos ligeramente ácidos, la más baja. En el caso de plantas anuales, el producto se distribuye uniformemente antes de la siembra o plantación y luego se mezcla con la capa superficial del suelo. En cultivos perennes se recomienda esparcir la dolomita lo antes posible en primavera, mezclándola suavemente con el sustrato para que los componentes se absorban más rápidamente.
Antes de aplicar la dolomita conviene cavar o aflojar el suelo para permitir una distribución uniforme del producto. La cantidad medida debe esparcirse sobre la superficie de cultivo y mezclarse cuidadosamente con la capa superior de la tierra mediante rastrillo, pala o motoazada. En el caso de plantas ya establecidas, el producto puede esparcirse alrededor de su base y mezclarse ligeramente con el suelo. Es mejor realizar el tratamiento en tiempo seco y, tras la aplicación, regar el suelo de forma moderada para acelerar la liberación de los minerales.
La dolomita molida mejora la fertilidad y la estructura del suelo, aumenta su capacidad para retener agua y nutrientes, y al mismo tiempo reduce la acidez. Al aportar magnesio, favorece el correcto desarrollo de la fotosíntesis y, gracias al calcio, regula el pH y facilita a las plantas la absorción de otros elementos. El uso regular del producto contribuye a mejores cosechas, un crecimiento más intenso y una mayor resistencia de los cultivos a las condiciones climáticas desfavorables.
La dolomita molida es un producto imprescindible para mantener un suelo fértil y cosechas abundantes. Elígela para que tus plantas puedan aprovechar al máximo la riqueza natural de los minerales.