Los rododendros, las azaleas, las plantas de brezo y las hortensias requieren un aporte regular de nutrientes, manteniendo al mismo tiempo una reacción adecuada del sustrato. Este abono ha sido formulado para satisfacer las necesidades de estas plantas durante todo el periodo de vegetación, favoreciendo su crecimiento y floración. El alto contenido en potasio influye en el estado de las plantas y en su resistencia a la helada. Conviene valorar su uso en el cuidado de especies de jardín exigentes.
El abono está destinado al abonado por espolvoreo de rododendros, azaleas, plantas de brezo y hortensias. Su composición cuidadosamente seleccionada favorece un crecimiento uniforme, una floración abundante y una coloración intensa de las flores. La fórmula ayuda a mantener una reacción favorable del suelo y una baja salinidad durante toda la temporada de vegetación.
ABONO WE Abono NPK (MgO + SO3) 10,7-6,0-13,5 (4,0 + 40,0) con boro, cobre, hierro, manganeso, molibdeno y zinc. Contiene un 10,7 % de nitrógeno total en forma amoniacal, un 6,0 % de pentóxido de fósforo soluble en solución neutra de citrato amónico y agua, de los cuales un 3,9 % es soluble en agua, un 13,5 % de óxido de potasio soluble en agua, un 4,0 % de óxido de magnesio total y un 40,0 % de trióxido de azufre total.
El abonado se inicia en primavera, al comienzo del crecimiento de las plantas. El producto se utiliza en el momento de la plantación y en los años siguientes de cultivo, esparciéndolo bajo la copa de las plantas y mezclándolo ligeramente con la tierra. El aporte a las plantas debe finalizar el 15 de agosto. El periodo recomendado de uso comprende los meses de abril a agosto.
Al plantar rododendros se aplican aproximadamente 40 g de abono por planta, mezclándolo con el sustrato. En el primer año después de la plantación, en abril y julio, se aplican 20 g/m2 en cada fecha, es decir, 40 g al año. En el segundo año de cultivo, en las mismas fechas, se aplican 25 g/m2 en cada una, es decir, 50 g al año. En los años siguientes la dosis es de 30 g/m2 en abril y julio, es decir, 60 g al año.
En el caso de las hortensias, durante la plantación se aplican 30-40 g por planta en plantaciones aisladas o 60-80 g/m2 en plantaciones densas. En los años posteriores de cultivo, en abril y julio, se aplican 40-80 g/m2 en cada ocasión, es decir, 80-160 g al año, según el tamaño de las plantas.
El abono debe distribuirse de forma uniforme bajo la copa de las plantas y, a continuación, mezclarse suavemente con la capa superficial de tierra. Después de la aplicación se recomienda regar las plantas para que los nutrientes puedan llegar más rápidamente a la zona radicular.
El uso regular del abono para rododendros y plantas de brezo facilita el mantenimiento de unas condiciones de crecimiento adecuadas y favorece una floración abundante. Es un apoyo práctico en el cuidado de plantas que requieren una atención especial al sustrato.
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