Sulfato de amonio - acidificante - Jardín-Start - 20 kg se utiliza para reducir eficazmente el pH del suelo y aportar a las plantas nitrógeno de fácil asimilación que favorece un crecimiento intenso. El preparado resulta especialmente adecuado en el cultivo de plantas que requieren un sustrato ácido, como arándanos, rododendros, hortensias y magnolias, así como para preparar el terreno para otras especies en suelos alcalinos o neutros. El uso regular del sulfato de amonio permite crear las condiciones adecuadas para el correcto desarrollo de las plantas exigentes.
El sulfato de amonio acidifica eficazmente el sustrato, lo que mejora la disponibilidad de los nutrientes y permite a las plantas aprovecharlos con mayor eficacia. El nitrógeno presente en forma amoniacal favorece el desarrollo de las partes aéreas y el aumento de la biomasa, mientras que la presencia de azufre influye favorablemente en el curso de los procesos metabólicos.
Nitrógeno total (N) 20,8 %. Trióxido de azufre (SO3) 60 %.
El sulfato de amonio está destinado a la fertilización de fondo antes de la siembra y a su aplicación durante el cultivo de marzo a junio. Se recomienda especialmente su uso en suelos alcalinos y neutros, así como en el cultivo de plantas acidófilas, como arándanos, rododendros, hortensias y magnolias. El preparado puede aplicarse tanto antes de la plantación como durante el crecimiento de las plantas para mantener la reacción adecuada del suelo.
A las plantas acidófilas se les fertiliza en dos dosis de 30 g/m², la primera antes del inicio de la vegetación y la segunda a principios de junio. Para los tomates en suelos alcalinos se aplica una sola vez 4,5-6,0 kg/100 m² antes de la plantación. Un puñado equivale aproximadamente a 50 g de abono, lo que facilita medir la cantidad adecuada.
El sulfato de amonio debe distribuirse uniformemente sobre la superficie del suelo o alrededor de las plantas y, a continuación, mezclarse con la capa superior del sustrato. En el caso de la fertilización de fondo antes de la siembra, el abono puede incorporarse al suelo en la zona de cultivo prevista. Este uso garantiza una acción uniforme y permite que las plantas aprovechen los componentes de forma gradual.
El sulfato de amonio regula eficazmente la reacción del suelo y aporta nitrógeno en una forma bien asimilable, favoreciendo el correcto desarrollo de las plantas acidófilas. Es una solución práctica para preparar el terreno y mantener unas condiciones de cultivo adecuadas.
|
||||||||||